jueves, 20 de diciembre de 2012

De niños y glúteos



Las babas de la marquesa chorreaban mientras sus glúteos recibían el golpeteo tierno de su ahijado, Jacinto. Este chicuelo, en su honda ternura supuesta, tenía licencia para hacer lo que a todo plebeyo, noble o cortesano estaba vedado. Era en él en quien se encarnaban los deseos de todos los hombres de la comarca.

Niño: Hombre pequeño en quien todo vicio es bien visto.

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